Alicante mira al Mediterráneo desde la ladera del Benacantil. Bajo el castillo se extiende el casco antiguo; el Postiguet queda junto al centro y la playa de San Juan, bastante más al norte, cambia el ritmo de la estancia.
Las calles de Santa Cruz suben hacia el Castillo de Santa Bárbara. Abajo quedan la basílica de Santa María, la concatedral de San Nicolás y las plazas del Barrio. Hay bares abiertos hasta tarde, así que merece la pena mirar la calle exacta del alojamiento.
La Explanada de España bordea el puerto y enlaza con el Postiguet. Hacia el interior, el Mercado Central y la plaza de los Luceros son útiles para coger el TRAM. La estación de tren queda junto a la avenida de Salamanca.
La playa de San Juan es extensa y queda al norte de la ciudad. El TRAM permite llegar desde Luceros y seguir hacia Benidorm. Si el plan principal es playa, dormir allí ahorra desplazamientos; para visitar el castillo a diario, conviene más el centro.
El castellano y el valenciano conviven en Alicante. El centro histórico y el paseo marítimo se recorren a pie, aunque Santa Cruz tiene cuestas. El autobús C6 comunica Alicante–Elche con paradas céntricas.