Santander mira a la bahía protegida por un lado y al mar Cantábrico por el otro. El centro se organiza alrededor de la catedral y el Centro Botín; tras la península de la Magdalena empieza la zona de playas del Sardinero.
El incendio de 1941 destruyó buena parte del casco antiguo. Desde la Plaza Porticada y la catedral se baja hacia los Jardines de Pereda y el Centro Botín, junto al agua. La estación de tren y la de autobuses quedan próximas entre sí, en el extremo oeste del centro.
Por el Paseo de Pereda se llega a Puertochico y, más adelante, al Museo Marítimo y la península de la Magdalena. Al otro lado, las dos playas del Sardinero tienen paseo marítimo y antiguos hoteles de veraneo. En el centro resulta más sencillo coger un tren o un ferry; en el Sardinero, el plan empieza en la arena.
El verano es más suave que en la costa mediterránea. Hasta en julio puede entrar lluvia desde el Cantábrico, y el otoño suele ser más húmedo. Conviene llevar una chaqueta ligera y comprobar el autobús de vuelta si el alojamiento queda lejos del centro.