Palma combina la catedral frente a la bahía con calles antiguas, mercados y barrios de playa. Dormir junto a La Seu facilita las visitas culturales; Cala Major y la costa oriental encajan mejor si el mar marca el ritmo del viaje.
La Seu y el Palau de l’Almudaina se alzan junto al frente marítimo. Tras ellos, las calles del casco antiguo conducen a los Banys Àrabs, la Plaça Major y el Mercat de l’Olivar. Es una zona para caminar; consulta el acceso del alojamiento si llegas en coche.
La Llotja y el Passeig des Born reúnen arquitectura gótica, comercios y restaurantes. Al otro lado de Sa Riera, Santa Catalina conserva su mercado y las mesas de Carrer de Sant Magí. Es Baluard queda entre ambos barrios. Las calles de bares pueden tener ruido nocturno.
Hacia el este, el paseo de Portixol y Es Molinar pasa por pequeñas playas y mesas frente al mar. Cala Major, al oeste del puerto, tiene una cala de arena y la Fundació Miró Mallorca. El Castell de Bellver está en la ladera sobre El Terreno; ninguna de estas zonas sustituye al casco antiguo para verlo todo a pie.
Palma es una ciudad de Mallorca, no toda la isla. La Estació Intermodal de la Plaça d’Espanya concentra autobuses y trenes insulares; el tren de Sóller sale de otra estación cercana. Desde el aeropuerto hay rutas diferentes hacia el centro y hacia S’Arenal.