Praga se reparte entre las dos orillas del Moldava. Staré Město acerca la plaza de la Ciudad Vieja y el puente de Carlos; Malá Strana sube hacia el Castillo. Vinohrady cambia las calles más concurridas por trayectos cortos en tranvía o metro.
La plaza de la Ciudad Vieja, el Reloj astronómico y Josefov quedan en la orilla este. El puente de Carlos lleva a Malá Strana y a las cuestas del Castillo de Praga y la catedral de San Vito. El empedrado, las escaleras y la afluencia de visitantes alargan los paseos.
Nové Město reúne la plaza de Wenceslao, el Museo Nacional y los accesos a la estación central. Můstek y Muzeum conectan líneas del metro. En Vinohrady, junto a Náměstí Míru, predominan las calles residenciales; Karlín queda cerca de Florenc.
Las líneas A, B y C del metro se combinan con tranvías. No hay metro en el aeropuerto: el trolebús 59 enlaza con la línea A en Nádraží Veleslavín y el Airport Express va a Praha hlavní nádraží. Mira también la distancia a pie desde la parada hasta el hotel.
Para caminar, lo más suave son la primavera y los primeros meses de otoño. El calor es mayor durante julio y agosto; el invierno trae frío y pocas horas de luz. Si eliges la zona del Castillo, cuenta con las cuestas; junto a la plaza vieja, con calles concurridas.