Málaga combina el casco antiguo a los pies de la Alcazaba con el puerto y las playas urbanas. El centro facilita las visitas a museos; La Malagueta acerca el mar, y Pedregalejo pide contar con autobús para volver a los monumentos.
La Alcazaba se alza sobre el Teatro Romano al borde del centro histórico. Entre la calle Alcazabilla, la catedral y el Museo Picasso se puede ir andando. Los alrededores de la plaza de la Merced y la calle Larios tienen bares concurridos por la noche; conviene mirar la calle exacta del hotel.
El Soho queda entre el Guadalmedina, el centro y el puerto. Sus murales están cerca del Mercado de Atarazanas y de la estación Centro-Alameda, desde donde sale el cercanías al aeropuerto. La zona de María Zambrano, al oeste, resulta más práctica para coger un tren temprano.
Desde Muelle Uno, el paseo bordea el puerto hacia la playa de la Malagueta. Se puede combinar playa y casco antiguo, aunque el paseo marítimo tiene más movimiento en verano. Pedregalejo y El Palo conservan playas pequeñas y restaurantes de pescado; para ir a los museos centrales suele hacer falta autobús o taxi.
La línea C-1 une el aeropuerto con María Zambrano y Centro-Alameda y continúa hacia Torremolinos y Fuengirola. Los veranos son calurosos y secos; primavera y otoño favorecen la subida a Gibralfaro.