Toledo se alza sobre un meandro del Tajo. La catedral, el Alcázar y la antigua Judería ocupan el casco histórico en alto; desde la estación de tren aún queda una subida.
La plaza de Zocodover recibe los autobuses urbanos y sirve para orientarse. El Alcázar está cerca; hacia la catedral se avanza por calles estrechas. De día se concentran aquí las excursiones.
La Judería, a poniente de la catedral, reúne Santa María la Blanca, la sinagoga del Tránsito y San Juan de los Reyes. Por la noche hay más calma, pero el empedrado y las escaleras dificultan llevar maletas grandes.
El Tajo abraza el casco antiguo. El puente de San Martín abre paso a los senderos de ribera y, al otro lado, el Mirador del Valle muestra el perfil de la ciudad.
Los veranos tienen tardes muy calurosas y secas. Primavera y otoño facilitan subir las cuestas; en invierno refresca mucho por la mañana y al anochecer. Desde la estación conviene tomar autobús o taxi con equipaje.