El casco histórico de Santiago de Compostela se organiza alrededor de la catedral y la Praza do Obradoiro, meta del Camino. Junto a la plaza tendrás los monumentos a primera hora; San Pedro, la Alameda y el Ensanche cambian la relación entre calles antiguas, parques y transporte.
La catedral da a la Praza do Obradoiro y la Praza da Quintana queda al este. La Rúa do Franco y la Rúa do Vilar recorren el centro de piedra hacia el Mercado de Abastos. Peregrinos y visitantes comparten calles estrechas; arrastrar maletas por adoquines y escalones puede resultar incómodo.
Al este, la Rúa de San Pedro recibe a quienes llegan por el Camino. Cerca están el Museo do Pobo Galego, el Centro Galego de Arte Contemporánea y el parque de San Domingos de Bonaval. A la catedral se llega andando, aunque la vuelta desde el mercado tiene cuestas.
La Alameda permite mirar hacia la catedral y separa la zona antigua del Ensanche. En torno a la Praza de Galicia hay tiendas y hoteles fuera de las calles medievales más concurridas. Más al sur, la estación Intermodal reúne trenes y autocares; hacia Obradoiro se camina cuesta arriba.
La lluvia atlántica acompaña a Santiago en cualquier estación. Las medias del aeropuerto dan julio y agosto como la época más seca y cálida; en otoño e invierno conviene un impermeable. En el centro histórico se anda a pie y la línea 6A enlaza el aeropuerto con la ciudad.