Sevilla se recorre entre el Guadalquivir, la Catedral y el Real Alcázar. Cruzando el Guadalquivir, Triana conserva talleres de cerámica y un ritmo distinto al del casco antiguo.
La Catedral, la Giralda y el Real Alcázar están a pocos pasos del barrio de Santa Cruz. Sus calles estrechas y plazas pequeñas invitan a caminar, pero también concentran visitantes durante el día. Si llegas con maletas, comprueba hasta dónde puede acercarse el taxi: no todas las calles permiten el paso de vehículos.
Cruzando el puente de Isabel II se llega al mercado y al Centro Cerámica Triana. La calle Betis mira al río y el barrio mantiene su vínculo con el flamenco. En la otra orilla, las calles comerciales de Sierpes y Tetuán conducen hacia Las Setas; más al norte, la Alameda de Hércules reúne terrazas y actividad nocturna.
La plaza de España y el parque de María Luisa abren un espacio amplio al sur del centro. La estación de Santa Justa queda al este, junto a Nervión, una zona práctica para trenes o partidos en el Ramón Sánchez-Pizjuán. El autobús EA conecta el aeropuerto con Santa Justa, el entorno del Prado de San Sebastián y Plaza de Armas.
En primavera y otoño apetece recorrer la ciudad a pie. Julio y agosto tienen máximas medias cercanas a los 36 °C: deja las visitas al aire libre para primera hora o el atardecer y comprueba el aire acondicionado del alojamiento. Semana Santa y la Feria de Abril llenan la ciudad; conviene reservar con antelación para esas fechas.