Lisboa se extiende entre el Tajo y barrios que suben por las colinas. Elegir hotel cerca del metro o del tren evita repetir cuestas entre Baixa, Alfama y Bairro Alto.
La cuadrícula de Baixa une la Praça do Comércio con Rossio. Chiado queda cuesta arriba, entre teatros y tiendas; la estación Baixa-Chiado enlaza las líneas azul y verde. En Alfama y Graça, las callejuelas llevan a la catedral, al castillo y a varios miradores, pero una maleta se nota mucho en las escaleras.
Bairro Alto concentra locales nocturnos, así que conviene mirar la calle exacta si buscas silencio. Príncipe Real tiene jardines y comercios en una zona más tranquila. La Avenida da Liberdade facilita los trayectos en metro y permite caminar por aceras anchas hasta Marquês de Pombal.
Belém reúne el monasterio de los Jerónimos, la torre y museos junto al río, lejos del núcleo de Baixa. No llega el metro: para volver al centro hay tren o tranvía. Al este, Parque das Nações tiene el Oceanário y la estación Oriente; su paseo fluvial es llano, aunque los monumentos históricos exigen desplazarse.
El verano suele ser seco y cálido; las lluvias aumentan desde octubre. Desde Cais do Sodré salen trenes hacia Cascais y desde Rossio hacia Sintra. Antes de reservar en los barrios altos, revisa el recorrido a pie desde la parada: dos calles cercanas en el mapa pueden estar a distinta altura.